El Papa exhorta a una comunicación desarmada, ética y responsable, solidaria con periodistas oprimidos y comprometida con la paz y la verdad.
Ideas principales
- La comunicación debe ser pacífica, veraz y libre de agresividad, competencia o búsqueda de consenso superficial.
- Los periodistas juegan un papel clave en la construcción de paz, especialmente al informar con valentía y al servicio de la verdad.
- La Iglesia expresa su solidaridad con los periodistas encarcelados por decir la verdad y pide su liberación.
- La libertad de prensa y de expresión es un bien precioso que debe ser custodiado por todas las naciones y la comunidad internacional.
- Los medios de comunicación tienen la responsabilidad de crear espacios de diálogo y de cultura, tanto en ambientes humanos como digitales.
- La evolución tecnológica, especialmente la inteligencia artificial, exige responsabilidad y discernimiento ético.
- La comunicación no debe quedar fuera del tiempo ni de la historia: debe responder a los desafíos del presente.
- Es necesario desarmar la comunicación de prejuicios, odio, fanatismo y agresividad.
- Una comunicación desarmada contribuye a desarmar el mundo y fortalecer la dignidad humana.
- Los comunicadores deben narrar tanto los conflictos como las esperanzas, las injusticias y el trabajo silencioso por un mundo mejor.

Frases textuales importantes
- “Bienaventurados los que trabajan por la paz.” (Cfr. León XIV, Audiencia a los representantes de los medios de comunicación, 12 de mayo de 2025)
- “La paz comienza en cada uno de nosotros: en la forma en que miramos a los demás, los escuchamos, hablamos de ellos.” (Cfr. León XIV, Audiencia a los representantes de los medios de comunicación, 12 de mayo de 2025)
- “Debemos decir no a la guerra de palabras, a la guerra de imágenes.” (Cfr. León XIV, Audiencia a los representantes de los medios de comunicación, 12 de mayo de 2025)
- “Permítanme reiterar hoy la solidaridad de la Iglesia con los periodistas encarcelados por haber intentado decir la verdad.” (Cfr. León XIV, Audiencia a los representantes de los medios de comunicación, 12 de mayo de 2025)
- “Sólo los pueblos informados pueden tomar decisiones libres.” (Cfr. León XIV, Audiencia a los representantes de los medios de comunicación, 12 de mayo de 2025)
- “La Iglesia debe aceptar el desafío de su tiempo.” (Cfr. León XIV, Audiencia a los representantes de los medios de comunicación, 12 de mayo de 2025)
- “Desarmemos la comunicación de todo prejuicio, rencor, fanatismo y odio. Purifiquémosla de toda agresividad.” (Cfr. León XIV, Audiencia a los representantes de los medios de comunicación, 12 de mayo de 2025)
- “Desarmemos las palabras. Desarmemos las palabras. Desarmemos las palabras.” (Cfr. León XIV, Audiencia a los representantes de los medios de comunicación, 12 de mayo de 2025)
- “Una comunicación desarmada y desarmante nos permite compartir una mirada diferente sobre el mundo.” (Cfr. León XIV, Audiencia a los representantes de los medios de comunicación, 12 de mayo de 2025)
Texto íntegro
Buenos días, y muchas gracias por esta maravillosa acogida. Dicen que cuando se aplaude al comenzar, no tiene mucha importancia. Pero, si están todavía despiertos al finalizar y aún quieren aplaudir, se lo agradezco mucho.
Hermanos y hermanas:
Les doy la bienvenida a ustedes, representantes de los medios de comunicación de todo el mundo. Les agradezco el trabajo que han hecho y están haciendo en este tiempo, que para la Iglesia es esencialmente un tiempo de gracia.
En el “Sermón de la montaña” Jesús proclamó: «Felices los que trabajan por la paz» (Mt 5,9). Se trata de una bienaventuranza que nos desafía a todos y que nos toca de cerca, llamando a cada uno a comprometerse en la realización de un tipo de comunicación diferente, que no busca el consenso a cualquier coste, no se reviste de palabras agresivas, no asume el modelo de la competición, no separa nunca la investigación de la verdad del amor con el que humildemente debemos buscarla. La paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en el que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás; y, en este sentido, el modo en que comunicamos tiene una importancia fundamental; debemos decir “no” a la guerra de las palabras y de las imágenes, debemos rechazar el paradigma de la guerra.
Permítanme entonces reiterar hoy la solidaridad de la Iglesia con los periodistas encarcelados por haber intentado contar la verdad, y por medio de estas palabras también pedir la liberación de los mismos. La Iglesia reconoce en estos testigos —pienso en aquellos que informan sobre la guerra incluso a costa de la vida— la valentía de quien defiende la dignidad, la justicia y el derecho de los pueblos a estar informados, porque sólo los pueblos informados pueden tomar decisiones con libertad. El sufrimiento de estos periodistas detenidos interpela la conciencia de las naciones y de la comunidad internacional, pidiéndonos a todos que custodiemos el bien precioso de la libertad de expresión y de prensa.
Gracias, queridos amigos, por su servicio a la verdad. Ustedes han estado en Roma durante estas semanas para informar sobre la Iglesia, su diversidad y, junto a ella, su unidad. Han acompañado los ritos de la Semana Santa, después han trasmitido el dolor por la muerte del Papa Francisco, acaecida sin embargo a la luz de la Pascua. Esa misma fe pascual nos ha introducido en el espíritu del cónclave, que les ha visto particularmente comprometidos en jornadas fatigosas y, también en esta ocasión, han conseguido comunicar la belleza del amor de Cristo que nos une a todos y nos hace ser un único pueblo, guiado por el Buen Pastor.
Vivimos tiempos difíciles de atravesar y describir, que representan un desafío para todos nosotros, de los que no debemos escapar. Por el contrario, nos piden a cada uno que, en nuestras distintas responsabilidades y servicios, no cedamos nunca a la mediocridad. La Iglesia debe aceptar el desafío del tiempo y, del mismo modo, no pueden existir una comunicación y un periodismo fuera del tiempo y de la historia. Como nos recuerda san Agustín, que decía: «Vivamos bien, y serán buenos los tiempos. Los tiempos somos nosotros» (Sermón 80,8).
Gracias, por todo lo que han hecho para abandonar los estereotipos y los lugares comunes, a través de los cuales leemos frecuentemente la vida cristiana y la misma vida de la Iglesia. Gracias, porque han conseguido percibir lo esencial de lo que somos y trasmitirlo al mundo entero gracias a los distintos medios de comunicación.
Hoy, uno de los desafíos más importantes es el de promover una comunicación capaz de hacernos salir de la “torre de Babel” en la que a veces nos encontramos, de la confusión de lenguajes sin amor, frecuentemente ideológicos y facciosos. Por eso, su servicio, con las palabras que usan y el estilo que adoptan, es importante. La comunicación, de hecho, no es sólo trasmisión de informaciones, sino creación de una cultura, de ambientes humanos y digitales que sean espacios de diálogo y de contraste. Y, considerando la evolución tecnológica, esta misión se hace más necesaria aún. Pienso, particularmente, en la inteligencia artificial con su potencial inmenso, que requiere, sin embargo, responsabilidad y discernimiento para orientar los instrumentos al bien de todos, de modo que puedan producir beneficios para la humanidad. Y esta responsabilidad nos concierne a todos, de acuerdo a la edad y a los roles sociales.
Queridos amigos, aprenderemos con el tiempo a conocernos mejor. Hemos vivido —podemos decir juntos— días verdaderamente especiales. Los hemos, los han compartido a través de los distintos medios de comunicación: la televisión, la radio, la web y las redes sociales. Quisiera que cada uno de nosotros pudiera decir que ellos nos han desvelado una pizca del misterio de nuestra humanidad, y que nos han dejado un deseo de amor y de paz. Por eso, hoy les repito a ustedes la invitación que hizo el Papa Francisco en su último mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Desarmemos la comunicación de cualquier prejuicio, rencor, fanatismo y odio; purifiquémosla de la agresividad. No sirve una comunicación estridente, de fuerza, sino más bien una comunicación capaz de escucha, de recoger la voz de los débiles que no tienen voz. Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar la tierra. Una comunicación desarmada y desarmante nos permite compartir una mirada distinta sobre el mundo y actuar de modo coherente con nuestra dignidad humana.
Ustedes están en primera línea para describir los conflictos y las esperanzas de paz, las situaciones de injusticia y de pobreza, así como el trabajo silencioso de muchos en favor de un mundo mejor. Por eso les pido que elijan de forma juiciosa y valiente el camino de una comunicación para la paz.
Gracias a todos. Que Dios los bendiga.

Comentario
El discurso de León XIV a los medios de comunicación confirma, con notable coherencia, el rumbo que ha delineado desde su primera aparición pública: un pontificado profundamente evangélico, centrado en la paz, el diálogo y la humildad. Su llamado a una “comunicación desarmada y desarmante” no es una expresión retórica aislada, sino parte de un hilo conductor que atraviesa ya sus mensajes clave: la paz de Cristo como eje, la centralidad del amor frente al poder, y una Iglesia que camina con el pueblo, especialmente con quienes sufren.
Este mensaje se enlaza directamente con su afirmación inicial —pronunciada en su saludo como Papa— sobre una “paz humilde y perseverante”, y con su definición del ministerio petrino como servicio y no dominio. Así como se ha declarado “pastor con olor a oveja”, ahora pide a los comunicadores “desarmar las palabras”, porque en ambos casos el propósito es el mismo: humanizar, reconciliar, construir puentes. Desarmar la comunicación es desarmar el mundo. Y lo repite tres veces, con fuerza, como si sembrara una consigna espiritual.
León XIV ve en los medios un campo de misión urgente. Los reconoce y valora, pero también les exige altura ética y valentía profética. Como en sus otras intervenciones, no habla desde el abstracto: menciona a periodistas encarcelados, condena la “guerra de palabras e imágenes”, y recuerda que sin información libre no hay verdadera libertad. La libertad de expresión es para él un bien común y no un privilegio, y el periodista, un agente de paz.
Este mensaje también perfila una línea de fondo que se perfila clave en su pontificado: el discernimiento ético ante la inteligencia artificial. León XIV no rehúye la modernidad, pero la interroga con el Evangelio. No busca combatir la tecnología, sino dotarla de alma. En esto se muestra heredero de León XIII y su Rerum novarum, como ya había explicado: enfrentar las nuevas revoluciones con doctrina, esperanza y compromiso.
En definitiva, este discurso no sólo habla de la comunicación: revela una visión de Iglesia. Una Iglesia samaritana, sinodal y lúcida, que renuncia a los gritos para ganar en autoridad moral. Una Iglesia que no se atrinchera, sino que escucha. Que no impone, sino que propone. Que no teme a la historia, porque sabe que es Cristo quien la guía desde el silencio del amor.
León XIV nos está enseñando a leer su pontificado no sólo con los ojos, sino con el corazón. Nos habla suave, pero con profundidad. Y eso, en tiempos estruendosos, ya es una revolución.
Referencia
Audiencia del Santo Padre León XIV a los representantes de los medios de comunicación (12 de mayo de 2025) | LEÓN XIV. (s/f). Recuperado el 12 de mayo de 2025, de https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2025/may/documents/20250512-media.html
Meeting with Media Representatives in Rome for the Conclave. (s/f). Recuperado el 12 de mayo de 2025, de https://press.vatican.va/content/salastampa/en/bollettino/pubblico/2025/05/12/250512d.html
Vatican News. (2025, mayo 12). 2025.05.12—Audience of Pope Leo XIV with media [Registro videográfico]. https://www.youtube.com/watch?v=AU5DAc5QyQc


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