Doctrina sin adoctrinamiento: León XIV y la misión ética de la Iglesia en un mundo polarizado

León XIV exhorta a promover una doctrina social basada en diálogo, discernimiento ético y pensamiento crítico frente a la polarización global.

En el marco de la Conferencia Internacional y Asamblea General de la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice, el Papa León XIV ofreció un discurso clave sobre la importancia de la doctrina social de la Iglesia en tiempos de crisis global, polarización y desinformación. Ante líderes, laicos comprometidos y expertos, el Pontífice delineó una visión ética y dialogante para enfrentar los desafíos contemporáneos desde una perspectiva cristiana abierta, crítica y solidaria.


Ideas principales

  1. Superar la polarización global: El Papa destaca la necesidad de reconstruir la gobernanza global desde principios éticos, no desde ideologías o polarizaciones políticas.
  2. Doctrina social de la Iglesia como puente: No como ideología rígida, sino como ciencia viva que busca el bien común mediante diálogo, discernimiento y compromiso.
  3. Distinción entre doctrina y adoctrinamiento: La doctrina impulsa el pensamiento crítico; el adoctrinamiento lo suprime.
  4. Escuchar las periferias: Los pobres y marginados no solo deben ser destinatarios, sino portadores activos de la doctrina social.
  5. Fomentar pensamiento crítico en la era digital: La Iglesia debe contrarrestar las noticias falsas y voces estridentes promoviendo reflexión y diálogo sereno.
  6. Vigencia de la enseñanza conciliar: La Iglesia debe interpretar los signos de los tiempos y responder a las inquietudes existenciales de la humanidad contemporánea.
  7. Llamado a la participación activa: Se anima a todos los fieles a contribuir con creatividad a la evolución y aplicación de la doctrina social.

Citas textuales destacadas

  • “Ayudémonos unos a otros […] a construir puentes a través del diálogo y el encuentro, uniéndonos como un solo pueblo.” (Cfr. León XIV, Discurso, Fundación Centessimus Anuus Pro Pontifice, 17 de mayo de 2025)
  • “La doctrina no pretende tener el monopolio de la verdad […] sino ser una búsqueda común, colectiva e incluso multidisciplinar de la verdad.” (Cfr. León XIV, Discurso, Fundación Centessimus Anuus Pro Pontifice, 17 de mayo de 2025)
  • “El ‘adoctrinamiento’ es inmoral. Ahoga el juicio crítico y socava la libertad sagrada del respeto a la conciencia.” (Cfr. León XIV, Discurso, Fundación Centessimus Anuus Pro Pontifice, 17 de mayo de 2025)
  • “Hay muy poco diálogo a nuestro alrededor; a menudo lo sustituye el grito.” (Cfr. León XIV, Discurso, Fundación Centessimus Anuus Pro Pontifice, 17 de mayo de 2025)
  • “Los pobres […] son un tesoro para la Iglesia y para la humanidad.” (Cfr. León XIV, Discurso, Fundación Centessimus Anuus Pro Pontifice, 17 de mayo de 2025)
  • “Existe una sed generalizada de justicia […] un profundo anhelo de espiritualidad, especialmente entre los jóvenes y los marginados.” (Cfr. León XIV, Discurso, Fundación Centessimus Anuus Pro Pontifice, 17 de mayo de 2025)

Comentario

En una época marcada por lo que el propio Papa Francisco llamó una “policrisis” —una convergencia de guerras, desigualdades, crisis climática, desinformación y fragmentación social—, León XIV insiste en que el papel de la Iglesia no es ofrecer respuestas simplistas, sino acompañar con discernimiento ético y pensamiento crítico.

Implicaciones eclesiales: una Iglesia que escucha, reflexiona y propone

El Papa sitúa la doctrina social como una herramienta viva de discernimiento y no como un dogma inamovible. Al hacerlo, revitaliza una noción del magisterio no como imposición autoritaria, sino como guía razonada y dialogante. Esta visión renueva el papel de la Iglesia en el ámbito público: no se trata de tener “el monopolio de la verdad”, sino de aportar una voz creíble, informada y profundamente humana, capaz de dialogar con la ciencia, la política, la economía y la cultura contemporánea.

Al desvincular la palabra “doctrina” del concepto negativo de “adoctrinamiento”, León XIV se distancia de posturas rígidas y autorreferenciales que han dañado la credibilidad eclesial en algunos contextos. Propone una Iglesia formadora de pensamiento crítico, que no teme al debate ni a las nuevas ideas, porque su confianza no está en el poder, sino en la verdad discernida comunitariamente a la luz del Evangelio.

Implicaciones sociales: justicia desde las periferias

Uno de los núcleos más potentes del discurso es el llamado a escuchar la voz de los pobres, no solo como destinatarios pasivos de doctrina, sino como actores y portadores activos del pensamiento social cristiano. Esta afirmación, en línea con la “Iglesia en salida” del Papa Francisco, reubica las periferias como fuentes de sabiduría práctica, experiencia concreta y visión ética. El Papa no solo aboga por incluir a los excluidos, sino por transformar la dirección del flujo del pensamiento: del centro al margen, y del margen al centro.

Esto tiene profundas implicaciones para la teología social, la formación pastoral y la praxis evangelizadora, pues demanda estructuras eclesiales más abiertas, horizontales y receptivas, capaces de reconocer que la fe vivida en contextos de precariedad y lucha es también generadora de luz doctrinal.

Implicaciones culturales: frente al ruido, la razón

En un mundo saturado de ruido, noticias falsas y polarización emocional, León XIV advierte sobre la desaparición del diálogo genuino, incluso dentro de la Iglesia. Su llamado a formar en pensamiento crítico —también dentro de los espacios eclesiales— es una alerta sobre los peligros de las cámaras de eco, la manipulación ideológica y la superficialidad argumentativa. Reivindicar la serenidad, el rigor y la reflexión como valores doctrinales es un acto contracultural, profundamente evangélico.

Una Iglesia que interpreta los signos de los tiempos

Finalmente, el Papa retoma Gaudium et Spes para recordar que la Iglesia debe leer los signos de los tiempos y ofrecer respuestas significativas a las preguntas esenciales de la humanidad. Al insistir en que cada generación debe afrontar problemas nuevos con creatividad ética, León XIV invita a un desarrollo continuo de la doctrina social. No como acumulación de documentos, sino como proceso vivo, comunitario y espiritual.

Este discurso muestra una continuidad de lo que ha expresado previamente en una etapa muy temprana de su pontificado donde busca mantener una Iglesia fiel a su misión de anunciar el Evangelio, pero con las herramientas intelectuales, éticas y pastorales necesarias para responder con profundidad a los desafíos del siglo XXI. En un contexto global en crisis, no propone volver a fórmulas cerradas, sino abrir espacios de diálogo, formación crítica y acción transformadora desde la fe.


Texto íntegro

DISCURSO DEL SANTO PADRE LEO XIV

A LOS MIEMBROS DE LA FUNDACIÓN «CENTESIMUS ANNUS PRO PONTIFICE»

Sábado, 17 de mayo de 2025

¡Buenos días a todos!

Queridos hermanos y hermanas, ¡bienvenidos!

Agradezco al presidente y a los miembros de la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice, y saludo a todos los que participan en esta Conferencia Internacional y Asamblea General anual.

El tema de la Conferencia de este año —«Superar las polarizaciones y reconstruir la gobernanza global: los fundamentos éticos»— nos habla del propósito más profundo de la doctrina social de la Iglesia como contribución a la paz y al diálogo al servicio de la construcción de puentes de fraternidad universal. Especialmente en este tiempo pascual, nos damos cuenta de que el Señor resucitado siempre nos precede, incluso en los momentos en que parecen prevalecer la injusticia y la muerte. Ayudémonos unos a otros, como dije la noche de mi elección, «a construir puentes a través del diálogo y el encuentro, uniéndonos como un solo pueblo, siempre en paz». Esto no es algo que suceda por casualidad, sino que es una interacción activa y continua entre la gracia y la libertad, que nuestro encuentro de hoy busca respetar y apoyar.

El papa León XIII, que vivió en una época de cambios trascendentales y disruptivos, trató de promover la paz fomentando el diálogo social entre el capital y el trabajo, la tecnología y la inteligencia humana, y las diferentes culturas políticas y naciones. El papa Francisco habló de una «policrisis» al describir la naturaleza dramática de nuestra época, marcada por las guerras, el cambio climático, las crecientes desigualdades, las migraciones forzadas y conflictivas, la pobreza estigmatizada, las innovaciones tecnológicas disruptivas, la inseguridad laboral y los derechos laborales precarios (Mensaje a los participantes en la Asamblea General de la Pontificia Academia para la Vida, 3 de marzo de 2025). En cuestiones tan importantes, la doctrina social de la Iglesia está llamada a aportar ideas que faciliten el diálogo entre la ciencia y la conciencia, contribuyendo así de manera esencial a una mejor comprensión, a la esperanza y a la paz.

Esta doctrina nos ayuda a comprender que más importante que nuestros problemas o sus eventuales soluciones es la manera en que los abordamos, guiados por criterios de discernimiento, principios éticos sólidos y apertura a la gracia de Dios.

Tenéis la oportunidad de mostrar que la doctrina social de la Iglesia, con su enfoque antropológico específico, busca fomentar un compromiso auténtico con las cuestiones sociales. No pretende tener el monopolio de la verdad, ni en el análisis de los problemas ni en la propuesta de soluciones concretas. Cuando se trata de cuestiones sociales, es más importante saber cómo abordarlas que dar respuestas inmediatas sobre por qué suceden las cosas o cómo afrontarlas. El objetivo es aprender a afrontar los problemas, que son siempre diferentes, ya que cada generación es nueva y se enfrenta a nuevos retos, sueños y preguntas.

Este es un aspecto fundamental de nuestro intento de construir una «cultura del encuentro» a través del diálogo y la amistad social. Para muchos de nuestros contemporáneos, las palabras «diálogo» y «doctrina» pueden parecer incompatibles. Quizás cuando escuchamos la palabra «doctrina», tendemos a pensar en un conjunto de ideas pertenecientes a una religión. La palabra en sí misma nos hace sentir menos dispuestos a reflexionar, a cuestionar las cosas o a buscar nuevas alternativas.

En el caso de la doctrina social de la Iglesia, debemos dejar claro que la palabra «doctrina» tiene otro significado más positivo, sin el cual el diálogo mismo carecería de sentido. «Doctrina» puede ser sinónimo de «ciencia», «disciplina» y «conocimiento». Entendida así, la doctrina aparece como el producto de la investigación y, por lo tanto, de hipótesis, discusiones, avances y retrocesos, todos ellos orientados a transmitir un conjunto fiable, organizado y sistemático de conocimientos sobre un tema determinado. En consecuencia, una doctrina no es lo mismo que una opinión, sino más bien una búsqueda común, colectiva e incluso multidisciplinar de la verdad.

El «adoctrinamiento» es inmoral. Ahoga el juicio crítico y socava la libertad sagrada del respeto a la conciencia, aunque sea errónea. Se resiste a las nuevas ideas y rechaza el movimiento, el cambio o la evolución de las ideas ante nuevos problemas. La «doctrina», por el contrario, como discurso serio, sereno y riguroso, tiene como objetivo enseñarnos principalmente cómo abordar los problemas y, lo que es más importante, cómo abordar a las personas. También nos ayuda a emitir juicios prudentes cuando nos enfrentamos a retos. La seriedad, el rigor y la serenidad son lo que debemos aprender de toda doctrina, incluida la doctrina social de la Iglesia.

En el contexto de la revolución digital en curso, debemos redescubrir, enfatizar y cultivar nuestro deber de formar a los demás en el pensamiento crítico, contrarrestando las tentaciones contrarias, que también se encuentran en los círculos eclesiales. Hay muy poco diálogo a nuestro alrededor; a menudo lo sustituye el grito, no pocas veces en forma de noticias falsas y argumentos irracionales propuestos por unas pocas voces estridentes. Es esencial una reflexión y un estudio más profundos, así como el compromiso de encontrar y escuchar a los pobres, que son un tesoro para la Iglesia y para la humanidad. Sus puntos de vista, aunque a menudo ignorados, son fundamentales para ver el mundo con los ojos de Dios. A quienes han nacido y crecido lejos de los centros de poder no solo hay que enseñarles la doctrina social de la Iglesia, sino que también hay que reconocerles como portadores y realizadores de la misma. Las personas comprometidas con la mejora de la sociedad, los movimientos populares y los diversos grupos de trabajadores católicos son una expresión de esas periferias existenciales donde perdura y renace la esperanza. Les exhorto a que dejen oír la voz de los pobres.

Queridos amigos, como afirma el Concilio Vaticano II, «en cada época, la Iglesia tiene la responsabilidad de leer los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio, si quiere cumplir su misión. En un lenguaje comprensible para todas las generaciones, debe ser capaz de responder a las preguntas recurrentes que los hombres se plantean sobre el sentido de la vida presente y futura, y sobre la relación entre ambas» (Gaudium et Spes, 4).

Os invito, pues, a participar de modo activo y creativo en este proceso de discernimiento y a contribuir así, con todo el pueblo de Dios, al desarrollo de la doctrina social de la Iglesia en esta época de importantes cambios sociales, escuchando a todos y dialogando con todos. En nuestros días, existe una sed generalizada de justicia, un deseo de paternidad y maternidad auténticas, un profundo anhelo de espiritualidad, especialmente entre los jóvenes y los marginados, que no siempre encuentran medios eficaces para dar a conocer sus necesidades. Hay una creciente demanda de la doctrina social de la Iglesia, a la que debemos responder.

A todos vosotros os doy las gracias por vuestro compromiso y por vuestras oraciones por mi ministerio, y os bendigo cordialmente a vosotros, a vuestras familias y a todo lo que hacéis. ¡Gracias!


Referencia

León XIV. (17 de mayo de 2025). A los miembros de la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice. Vatican.va. Recuperado el 17 de mayo de 2025, de https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2025/5/17/centesimus-annus-pro-pontifice.html

Nota. Traducción propia

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