Unidad en la diversidad: El Papa León XIV abre su pontificado al diálogo ecuménico e interreligioso

El Papa León XIV afirma su compromiso con la unidad cristiana y el diálogo interreligioso, continuando la senda de Francisco.


El 19 de mayo de 2025, apenas un día después de la Misa de inicio de su ministerio petrino, el Papa León XIV recibió en la Sala Clementina del Vaticano a las delegaciones ecuménicas e interreligiosas que asistieron a la celebración inaugural de su pontificado. En este primer encuentro oficial con representantes de otras Iglesias cristianas y religiones del mundo, el nuevo pontífice delineó los ejes espirituales y geopolíticos que marcarán su papado: unidad, sinodalidad, fraternidad humana y diálogo por la paz.

Ideas principales:

  1. Continuidad con el legado de Francisco:
    Destaca la herencia espiritual del Papa Francisco, especialmente en su impulso a la fraternidad universal, el ecumenismo y el diálogo interreligioso.
  2. Compromiso ecuménico:
    Se declara personalmente comprometido con el restablecimiento de la plena y visible comunión entre todos los cristianos, invocando como lema episcopal In Illo uno unum (En Aquel uno, uno solo somos).
  3. Sinodalidad y ecumenismo unidos:
    Señala que el carácter sinodal de la Iglesia Católica debe avanzar en paralelo con nuevas formas de ecumenismo práctico y concreto.
  4. Puentes con otras religiones:
    Reafirma el valor del diálogo interreligioso, destacando las relaciones con judíos y musulmanes, subrayando el respeto mutuo, la libertad de conciencia y la fraternidad humana.
  5. Rechazo a la guerra, a la carrera armamentista y a la pobreza:
    Llama a un frente común de todas las religiones para oponerse a los males contemporáneos y trabajar unidos por la paz, el desarme y el desarrollo humano integral.

Frases textuales importantes

  • “In Illo uno unum… también nosotros, aun siendo muchos, en Aquel uno —o sea en Cristo—, somos uno.” (Cfr. León XIV, Discurso, 19 de mayo de 2025)
  • “Hoy es tiempo de dialogar y de construir puentes.” (Cfr. León XIV, Discurso, 19 de mayo de 2025)
  • “Si estamos unidos y libres de condicionamientos ideológicos y políticos, podremos ser eficaces al decir ‘no’ a la guerra y ‘sí’ a la paz.” (Cfr. León XIV, Discurso, 19 de mayo de 2025)
  • “El testimonio de nuestra fraternidad… contribuirá a construir un mundo más pacífico.” (Cfr. León XIV, Discurso, 19 de mayo de 2025)

Comentario:

El discurso del Papa León XIV ante las delegaciones ecuménicas e interreligiosas marca una clara continuidad con el pontificado de Francisco, manteniendo como ejes la fraternidad humana, el ecumenismo y el diálogo interreligioso. Sin embargo, no se limita a repetir fórmulas, sino que ofrece señales claras de querer profundizar y sistematizar estos esfuerzos, integrando sinodalidad y ecumenismo como partes de un mismo camino de unidad.

La elección del lema In Illo uno unum, así como la mención al Concilio de Nicea, sitúan su visión de unidad en un marco teológico firme y antiguo, recordando que la comunión entre los cristianos no es simplemente un gesto de buena voluntad, sino una exigencia teológica y eclesial.

El Papa también hace un firme llamado ético, al unir el diálogo interreligioso con temas urgentes de la agenda global: paz, desarme, justicia y cuidado de la creación. Esta conexión entre espiritualidad y responsabilidad social revela una visión integral y comprometida del papel de las religiones en el siglo XXI.

Por último, el tono sereno pero determinado del discurso y el agradecimiento explícito a representantes judíos, musulmanes y de otras tradiciones, subrayan un papado que se presenta como puente, abierto al diálogo, pero también consciente de sus raíces, con el deseo de construir sobre la roca firme de la fe cristiana una cultura del encuentro global.


ISCURSO A LAS DELEGACIONES ECUMÉNICAS E INTERRELIGIOSAS
CONVENIDAS PARA EL INICIO DEL MINISTERIO PETRINO DEL PAPA LEÓN  XIV

Sala Clementina
Lunes, 19 de mayo de 2025

[Multimedia]

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Queridos hermanos y hermanas:

Con gran alegría les dirijo mi cordial saludo a todos ustedes, representantes de otras Iglesias y Comunidades eclesiales, así como también a los de otras religiones, que han querido participar en la celebración inaugural de mi ministerio como Obispo de Roma y Sucesor de Pedro. Mientras expreso mi afecto fraterno a Su Santidad Bartolomé, a Su Beatitud Teófilo III y a Su Santidad Mar Awa III, les hago llegar también mi más sentido agradecimiento a cada uno de ustedes. Su presencia y su oración me sirven de gran consuelo y aliento.

Uno de los puntos clave del pontificado del Papa Francisco ha sido el de la fraternidad universal. En este tema, de verdad que el Espíritu Santo lo ha “impulsado” a dar grandes pasos hacia adelante en las aperturas e iniciativas que ya habían comenzado a asumir los Pontífices precedentes, sobre todo desde san Juan XXIII. El Papa de la Fratelli tutti promovió tanto el camino ecuménico como el diálogo interreligioso, y lo hizo sobre todo cultivando las relaciones interpersonales de modo que, salvaguardando los vínculos eclesiales, se valorizara siempre el aspecto humano del encuentro.  Que Dios nos ayude a atesorar su testimonio.

Mi elección ha tenido lugar mientras se conmemora el 1700 aniversario del Primer Concilio Ecuménico de Nicea. Ese Concilio representa una etapa fundamental para la elaboración del credo compartido por todas las Iglesias y Comunidades eclesiales. Conforme estamos caminando hacia el restablecimiento de la plena comunión entre todos los cristianos, reconocemos que esta unidad debe ser unidad en la fe. En cuanto Obispo de Roma, considero uno de mis deberes prioritarios la búsqueda del restablecimiento de la plena y visible comunión entre todos aquellos que profesan la misma fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

En realidad, la preocupación por la unidad ha sido siempre una constante en mí, como atestigua el lema que he elegido para mi ministerio episcopal: In Illo uno unum, una expresión de san Agustín de Hipona que recuerda que también nosotros, aun siendo muchos, «en Aquel uno —o sea en Cristo—, somos uno» (Enarr. in Ps., 127,3). Nuestra comunión se realiza, en efecto, en la medida que convergemos en el Señor Jesús. Cuanto más le somos fieles y obedientes, más unidos estamos entre nosotros. Por eso, como cristianos, estamos llamados a orar y trabajar juntos para alcanzar paso a paso esta meta, que es y será siempre obra del Espíritu Santo.

Consciente, además, de que sinodalidad y ecumenismo están estrechamente relacionados, deseo asegurar mi intención de proseguir el compromiso del Papa Francisco en la promoción del carácter sinodal de la Iglesia Católica y en el desarrollo de formas nuevas y concretas para una sinodalidad cada vez más intensa en el ámbito ecuménico.

Nuestro camino común puede y debe entenderse también en un sentido amplio, que involucra a todos, según el espíritu de fraternidad humana al que me refería antes. Hoy es tiempo de dialogar y de construir puentes. Y por eso me alegra y agradezco la presencia de los representantes de otras tradiciones religiosas, que comparten la búsqueda de Dios y de su voluntad, que es siempre y únicamente voluntad de amor y de vida para los hombres y mujeres y para todas las criaturas.

Ustedes han sido testigos de los notables esfuerzos realizados por el Papa Francisco en favor del diálogo interreligioso. A través de sus palabras y acciones, ha abierto nuevas perspectivas de encuentro, para promover «la cultura del diálogo como camino; la colaboración común como conducta; el conocimiento recíproco como método y criterio» (Documento sobre la fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común, Abu Dabi, 4 de febrero de 2019). Y agradezco al Dicasterio para el Diálogo Interreligioso por el papel esencial que desempeña en esta labor paciente de alentar los encuentros y los intercambios concretos, orientados a construir relaciones basadas en la fraternidad humana.

Deseo dirigir un saludo especial a los hermanos y hermanas judíos y musulmanes. Debido a las raíces judías del cristianismo, todos los cristianos tienen una relación particular con el judaísmo. La Declaración conciliar Nostra aetate (cf. n. 4) subraya la grandeza del patrimonio espiritual común entre cristianos y judíos, alentando al conocimiento y la estima mutuos. El diálogo teológico entre cristianos y judíos sigue siendo siempre importante y es muy valioso para mí. Incluso en estos tiempos difíciles, marcados por conflictos y malentendidos, es necesario continuar con entusiasmo este diálogo tan valioso.

Las relaciones entre la Iglesia Católica y los musulmanes han estado marcadas por un compromiso creciente con el diálogo y la fraternidad, favorecido por el aprecio hacia estos hermanos y hermanas «que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres» (íbid., 3).  Este enfoque, basado en el respeto mutuo y en la libertad de conciencia, representa una base sólida para construir puentes entre nuestras comunidades.

A todos ustedes, representantes de las demás tradiciones religiosas, les expreso mi gratitud por su participación en este encuentro y por su contribución a la paz. En un mundo herido por la violencia y los conflictos, cada una de las comunidades aquí representadas aporta su sabiduría, su compasión y su compromiso con el bien de la humanidad y el cuidado de la casa común. Estoy convencido de que, si estamos unidos y libres de condicionamientos ideológicos y políticos, podremos ser eficaces al decir “no” a la guerra y “sí” a la paz, “no” a la carrera armamentista y “sí” al desarme, “no” a una economía que empobrece a los pueblos y a la tierra y “sí” al desarrollo integral.

El testimonio de nuestra fraternidad, que espero podamos manifestar con gestos concretos, sin duda contribuirá a construir un mundo más pacífico, como lo desean en lo más profundo de su corazón todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Queridos amigos, gracias nuevamente por su cercanía. Invoquemos en nuestros corazones la bendición de Dios: que su infinita bondad y sabiduría nos ayude a vivir como hijos suyos y como hermanos y hermanas entre nosotros, para que crezca la esperanza en el mundo. Les agradezco de corazón.


Referencia

Léon XIV. (2025, mayo 19). A las delegaciones ecuménicas e interreligiosas convenidas para el inicio del ministerio petrino del Papa León XIV (19 de mayo de 2025) | LEÓN XIV. Página oficial de la Santa Sede. https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2025/may/documents/20250519-altre-religioni.html

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