León XIV impulsa una Iglesia misionera, unida y universal, con celo renovado y esperanza activa en un mundo herido.
En su encuentro con las Obras Misionales Pontificias, el Papa León XIV delineó su visión de una Iglesia unida, evangelizadora y llena de esperanza.
Ideas principales
- Reconocimiento y agradecimiento a las Obras Misionales Pontificias (OMP):
León XIV destaca su papel indispensable en la misión evangelizadora, desde su experiencia pastoral en Perú. - Las OMP como instrumento vital de evangelización:
Cada una de sus ramas cumple funciones fundamentales: educación, salud, vocaciones, protección de la infancia y formación cristiana global. - Urgencia del celo apostólico en la Iglesia contemporánea:
Frente a un mundo marcado por la violencia y la injusticia, el Papa llama a una Iglesia misionera, reconciliadora y pacificadora. - La Iglesia como fermento de concordia:
Se reafirma la visión de una Iglesia que abraza, proclama y actúa, como se expresó ya en su homilía de inicio de pontificado. - Universalidad y comunión como esencia de las OMP:
León XIV subraya la unidad en Cristo como fundamento de una misión sin fronteras ni exclusiones. - Reforma de estatutos con orientación trinitaria y misionera:
El proceso de renovación de las OMP debe basarse en la comunión trinitaria y en una visión misionera global. - Una Iglesia guiada por el Espíritu como en Pentecostés:
El Papa alienta la valentía misionera, especialmente a nivel parroquial y diocesano, frente a los desafíos del presente. - La esperanza como horizonte misionero del Jubileo:
Se invita a todos los fieles a ser “misioneros de esperanza” durante el Año Santo.
Citas textuales destacadas
- “Nuestro mundo, herido por la guerra, la violencia y la injusticia, necesita escuchar el mensaje evangélico del amor de Dios.” (Cfr. León XIV, Discurso, Ante las Obras Misionales Pontificias, 22 de mayo de 2025)
- “Estamos llamados a llevar a todos los pueblos, más aún, a todas las criaturas, la promesa evangélica de una paz verdadera.” (Cfr. León XIV, Discurso, Ante las Obras Misionales Pontificias, 22 de mayo de 2025)
- “In Illo uno unum. Cristo es nuestro Salvador y en Él somos uno.” (Cfr. León XIV, Discurso, Ante las Obras Misionales Pontificias, 22 de mayo de 2025)
- “La Iglesia misma […] está llamada cada vez más a ser ‘una Iglesia misionera, que abre los brazos al mundo’.” (Cfr. León XIV, Discurso, Ante las Obras Misionales Pontificias, 22 de mayo de 2025)
- “Nuestra celebración de este Año Santo nos interpela a todos a ser ‘peregrinos de esperanza’.” (Cfr. León XIV, Discurso, Ante las Obras Misionales Pontificias, 22 de mayo de 2025)
Comentario
Este discurso define el perfil pastoral y espiritual de León XIV con notable claridad: su pontificado se propone reavivar el fuego misionero con una mirada trinitaria, universal y esperanzada. No se trata solo de enviar misioneros, sino de formar a todos los bautizados como discípulos activos, conscientes de la urgencia de anunciar a Cristo en un mundo convulsionado.
El Papa insiste en que la misión no es un apéndice de la Iglesia, sino su identidad profunda. Para ello, vincula la misión con dos pilares: comunión (unidad en Cristo) y universalidad (una Iglesia sin fronteras culturales, sociales o geográficas). Esta perspectiva desafía a las parroquias, diócesis y fieles a salir de la autorreferencialidad para asumir una vocación activa y global.
Además, al hablar de la reforma de los estatutos de las Obras Misionales Pontificias, León XIV marca un punto de inflexión: se trata de actualizar estructuras sin perder el carisma fundacional, bajo una lógica de fidelidad creativa.
Finalmente, al invitar a ser “misioneros de esperanza”, se entrelaza el Año Jubilar con una espiritualidad activa, que lleva consuelo, fe y alegría a un mundo que ha perdido el rumbo. No es un mensaje institucional, sino profundamente espiritual, que convierte al anuncio del Evangelio en un acto de amor, sanación y comunión.
Texto íntegro
DISCURSO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV
A LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS
Sala Clementina
Jueves, 22 de mayo de 2025
Eminencia, Excelencias,
Secretarios Generales, Directores Nacionales y Personal
de la Obras Misionales Pontificias,
Queridos hermanos y hermanas.
Les doy la más cordial bienvenida a todos ustedes, que se han reunido desde más de ciento veinte países, para participar en la Asamblea General anual de las Obras Misionales Pontificias. Quisiera comenzar agradeciendo a ustedes y a sus colaboradores por su servicio comprometido, el cual es indispensable para la misión evangelizadora de la Iglesia, como yo mismo lo he podido constatar en los años de mi ministerio en Perú.
Las Obras Misionales Pontificias son efectivamente el «principal medio» para avivar la responsabilidad misionera entre todos los bautizados y sostener a las comunidades eclesiales en las zonas donde la Iglesia es joven (cf. Decreto Ad gentes, 38). Esto lo vemos en la Obra para la Propagación de la Fe, que proporciona apoyo para los programas pastorales y catequéticos, la construcción de nuevas iglesias, asistencia sanitaria y necesidades educativas en los territorios de misión. La Obra de la Santa Infancia, del mismo modo, sostiene programas de formación cristiana para niños, además de atender sus necesidades básicas y velar por su protección. Asimismo, la Obra de San Pedro Apóstol ayuda a cultivar las vocaciones misioneras, tanto sacerdotales como religiosas, mientras que la Unión Misionera se encarga de la formación de sacerdotes, religiosos y religiosas, y de todo el pueblo de Dios en la actividad misionera de la Iglesia.
La promoción del celo apostólico en el Pueblo de Dios sigue siendo un aspecto esencial de la renovación de la Iglesia, tal como la concibió el Concilio Vaticano II, y es aún más urgente en nuestros días. Nuestro mundo, herido por la guerra, la violencia y la injusticia, necesita escuchar el mensaje evangélico del amor de Dios y experimentar el poder reconciliador de la gracia de Cristo. En este sentido, la Iglesia misma, en todos sus miembros, está llamada cada vez más a ser «una Iglesia misionera, que abre los brazos al mundo, que anuncia la Palabra […] y que se convierte en fermento de concordia para la humanidad» (Homilía de la Misa de inicio de Pontificado, 18 mayo 2025). Estamos llamados a llevar a todos los pueblos, más aún, a todas las criaturas, la promesa evangélica de una paz verdadera y duradera, que es posible porque, en palabras del Papa Francisco, «el Señor ha vencido al mundo y a su conflictividad permanente “haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”» (Evangelii gaudium, 229).
Es por eso que vemos la importancia de fomentar un espíritu de discipulado misionero en todos los bautizados y un sentido de urgencia en llevar a Cristo a todos los pueblos. A este respecto, quisiera agradecerles a ustedes y a sus colaboradores el esfuerzo que realizan cada año para promover la Jornada Mundial de las Misiones el penúltimo domingo de octubre, que me es de gran ayuda en mi solicitud por las Iglesias que están en zonas confiadas al Dicasterio para la Evangelización.
Hoy, como en los días posteriores a Pentecostés, la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, prosigue su camino a lo largo de la historia con confianza, alegría y valentía, mientras proclama el nombre de Jesús y la salvación que nace de la fe en la verdad salvífica del Evangelio. Las Obras Misionales Pontificias son una parte importante de este gran esfuerzo. En su labor de coordinar la formación misionera y animar un espíritu misionero a nivel local, quisiera pedir a los directores nacionales que den prioridad a las visitas de las diócesis, parroquias y comunidades, y que de este modo ayuden a los fieles a reconocer la importancia fundamental de las misiones y de apoyar a nuestros hermanos y hermanas que están en aquellas áreas de nuestro mundo donde la Iglesia es joven y está creciendo.
Antes de concluir el discurso de esta mañana, quisiera reflexionar con ustedes sobre dos elementos distintivos de la identidad de las Obras Misionales Pontificias. Que pueden ser descritas como comunión y universalidad. Como Obras encargadas de participar en el mandato misionero del Papa y del Colegio episcopal, ustedes están llamados a cultivar y promover en sus miembros la visión de la Iglesia como comunión de creyentes, animada por el Espíritu Santo, que nos hace entrar en la perfecta comunión y armonía de la Santísima Trinidad. En efecto, es en la Trinidad en quien todas las cosas encuentran su unidad. Esta dimensión cristiana de nuestra vida y misión la llevo en mi corazón, y se refleja en las palabras de san Agustín que elegí para mi servicio episcopal y ahora para mi ministerio pontificio: In Illo uno unum. Cristo es nuestro Salvador y en Él somos uno, la familia de Dios, más allá de la rica variedad de nuestras lenguas, culturas y experiencias.
El tomar conciencia de nuestra comunión como miembros del Cuerpo de Cristo nos abre naturalmente a la dimensión universal de la misión evangelizadora de la Iglesia, y nos inspira a ir más allá de los confines de nuestras propias parroquias, diócesis y naciones, para compartir con toda nación y pueblo la sobreabundante riqueza del conocimiento de Jesucristo (cf. Flp 3, 8).
Un enfoque renovado en la unidad y universalidad de la Iglesia corresponde precisamente al carisma auténtico de las Obras Misionales Pontificias. Como tal, debe inspirar el proceso de renovación de los estatutos que ustedes han iniciado. A este respecto, expreso mi confianza en que este proceso confirmará en su vocación de ser fermento de celo misionero dentro del Pueblo de Dios a los miembros de las Obras en todo el mundo.
Queridos amigos, nuestra celebración de este Año Santo nos interpela a todos a ser “peregrinos de esperanza”. Retomando las palabras que el Papa Francisco eligió como lema para esta Jornada Mundial de las Misiones, quisiera concluir animándolos a seguir siendo “misioneros de esperanza entre todos los pueblos”. Mientras los encomiendo a ustedes, a sus bienhechores y a todos los que están asociados a su importante labor a la amorosa intercesión de María, la Madre de la Iglesia, les imparto con afecto la Bendición Apostólica como prenda de alegría y paz duraderas en el Señor.
Referencias
León XIV. (2025, mayo 22). A las Obras Misionales Pontificias (22 de mayo de 2025). Sitio Oficial de la Santa Sede. https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/speeches/2025/may/documents/20250522-pom.html


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