El don del Espíritu y la morada de Dios: el Papa León XIV invita a caminar en la alegría de la fe (Regina Caeli, 25 de mayo de 2025)

En el Regina Caeli, El Papa León XIV invita a confiar en el Espíritu Santo, recordando que Dios habita en cada persona, especialmente en los más vulnerables.

Durante el rezo del Regina Caeli del 25 de mayo de 2025, el Papa León XIV dirigió su mensaje dominical desde la Plaza de San Pedro. En esta intervención compartió una reflexión pastoral centrada en el Evangelio de Juan, destacando el papel del Espíritu Santo como guía y consuelo, e hizo memoria de eventos eclesiales recientes, subrayando su visión pastoral de una Iglesia cercana a los pobres, sensible al sufrimiento y comprometida con la paz.


Ideas principales:

  • Confianza en Dios, no en nuestras fuerzas: Frente a la sensación de insuficiencia, el Papa invita a mirar no nuestras debilidades sino la misericordia de Dios.
  • El Espíritu como guía y presencia: El Evangelio de Juan revela que quien ama a Cristo recibe el don del Espíritu, que hace de cada creyente una morada de Dios.
  • La morada de Dios en nosotros: Esta inhabitación divina transforma nuestras decisiones, pensamientos y acciones hacia los demás.
  • Llamado a la alegría y a la compasión: Aun con fragilidad, Dios no se avergüenza de nosotros; más bien habita en nuestra humanidad para llevar su amor al mundo.
  • Atención a los pequeños y sufrientes: Cristo se manifiesta especialmente en ellos y nos interpela a ser compasivos.
  • Intercesión de María: Ella es modelo de acogida del Espíritu y de entrega.
  • Beatificación de Stanislaus Kostka Streich: Mártir asesinado por su acción social, ejemplo de entrega sacerdotal.
  • Oración por la Iglesia en China: Recuerda la jornada instituida por Benedicto XVI, pidiendo testimonio y paz.
  • Aniversario de Laudato si’: A diez años de su publicación, alienta a seguir promoviendo el cuidado de la creación y la justicia social.
  • Saludo a peregrinos y comunidades: Reconoce la presencia de fieles de diferentes regiones, en un tono cercano y paternal.

Citas textuales importantes:

  • «No debemos fijarnos en nuestras fuerzas, sino en la misericordia del Señor que nos ha elegido» (Cfr. León XIV, Regina Caeli, 25 de mayo de 2025)
  • «Aunque soy frágil, el Señor no se avergüenza de mi humanidad, al contrario, viene a habitar dentro de mí» (Cfr. León XIV, Regina Caeli, 25 de mayo de 2025)
  • «Cada hermana y cada hermano es morada de Dios» (Cfr. León XIV, Regina Caeli, 25 de mayo de 2025)

Comentario:

Este mensaje del Papa León XIV en el Regina Caeli muestra una continuidad espiritual con su predecesor, pero también un tono personal: cercano, contemplativo y lleno de confianza en la acción interior del Espíritu Santo. En sus palabras resuena un fuerte impulso a vivir la fe no desde la autosuficiencia, sino como un espacio de acogida del amor divino que transforma la vida entera.

Su insistencia en que Dios no se avergüenza de nuestra humanidad refleja una eclesiología inclusiva, profundamente cristocéntrica y sensible a las realidades humanas. El Papa también mantiene una clara orientación social: recuerda al mártir Stanislaus Streich como modelo sacerdotal, subraya la oración por los cristianos de China y reafirma el compromiso ecológico iniciado por Laudato si’. Todo esto muestra que su pontificado, aunque reciente, va perfilando una espiritualidad de comunión, ternura y justicia.

Su estilo, accesible pero lleno de profundidad teológica, refuerza la idea de una Iglesia que camina con los débiles, se reconoce necesitada de Dios, y a la vez esperanzada por la acción del Espíritu.


Texto íntegro

PAPA LEÓN XIV

REGINA CAELI

Plaza de San Pedro
Domingo, 25 de mayo de 2025

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Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

Estoy todavía en los inicios de mi ministerio entre ustedes y deseo agradecerles ante todo el afecto que me están manifestando, al mismo tiempo les pido que me sostengan con su oración y cercanía.

En todo aquello a lo que el Señor nos llama, tanto en el camino de la vida como en el de la fe, nos sentimos a veces insuficientes. Sin embargo, el Evangelio de este domingo (cf. Jn 14,23-29) justamente nos dice que no debemos fijarnos en nuestras fuerzas, sino en la misericordia del Señor que nos ha elegido, seguros de que el Espíritu Santo nos guía y nos enseña todo.

A los Apóstoles que, en la víspera de la muerte del Maestro, se encontraban turbados desconcertados y afligidos, preguntándose cómo podrían ser continuadores y testigos del Reino de Dios, Jesús les anuncia el don del Espíritu Santo, con esta promesa maravillosa: «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él» (v. 23).

De este modo, Jesús libera a los discípulos de toda angustia y preocupación y puede decirles: «¡No se inquieten ni teman!» (v. 27). Si permanecemos en su amor, en efecto, Él mismo hace morada en nosotros, nuestra vida se convierte en templo de Dios, y ese amor nos ilumina, y va entrando en nuestra forma de pensar y en nuestras decisiones, hasta alcanzar también a los demás, iluminando todos los ámbitos de nuestra existencia.

Sí, hermanos y hermanas, este morar de Dios en nosotros es precisamente el don del Espíritu Santo, que quien nos toma de la mano y nos hace experimentar, incluso en la vida cotidiana, la presencia y la cercanía de Dios, convirtiéndonos en morada suya.

Es hermoso que cuando al mirar a nuestro llamado, a las realidades y personas que nos han sido confiadas, a los compromisos que llevamos adelante y a nuestro servicio en la Iglesia, cada uno de nosotros pueda decir con confianza: aunque soy frágil, el Señor no se avergüenza de mi humanidad, al contrario, viene a habitar dentro de mí. Él me acompaña con su Espíritu, me ilumina y me transforma en instrumento de su amor para los demás, para la sociedad y para el mundo.

Queridos amigos, sobre el fundamento de esta promesa, caminemos en la alegría de la fe, para ser templo santo del Señor. Comprometámonos a llevar su amor a todas partes, recordando que cada hermana y cada hermano es morada de Dios; y que su presencia se revela especialmente en los pequeños, en los pobres y en quienes sufren, y nos pide ser cristianos atentos y compasivos.

Encomendémonos todos a la intercesión de María Santísima. Por obra del Espíritu, ella se convirtió en la “Morada consagrada a Dios”. Junto con ella, también nosotros podemos experimentar la alegría de acoger al Señor y ser signo e instrumento de su amor.

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Después del Regina Caeli

Queridos hermanos y hermanas:

Ayer en Poznan (Polonia) fue beatificado Stanislaus Kostka Streich, sacerdote diocesano asesinado por odio a la fe en 1938, porque su labor en favor de los pobres y de los trabajadores irritaba a los seguidores de la ideología comunista. Que su ejemplo anime especialmente a los sacerdotes a gastarse generosamente por el Evangelio y por los hermanos.

También ayer se celebró la memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen María, Auxilio de los cristianos, Jornada de oración por la Iglesia en China, instituida por el Papa Benedicto XVI. En las iglesias y santuarios de China y de todo el mundo se han elevado oraciones a Dios como signo de preocupación y afecto por los católicos chinos y su comunión con la Iglesia universal. Que la intercesión de María Santísima obtenga para ellos y para nosotros la gracia de ser testigos fuertes y alegres del Evangelio, incluso en medio de las pruebas, para promover siempre la paz y la concordia.

Con estos sentimientos, nuestra oración abraza a todos los pueblos que sufren a causa de la guerra; y suplicamos al Señor que conceda valentía y perseverancia a cuantos están comprometidos en el diálogo y en la búsqueda sincera de la paz.

Hace diez años, el Papa Francisco firmó la Encíclica Laudato si’, dedicada al cuidado de nuestra casa común, y que ha tenido una difusión extraordinaria, inspirando innumerables iniciativas y enseñando a todos a escuchar el doble grito de la Tierra y de los pobres. Saludo y animo al Movimiento Laudato si’ y a todos aquellos que llevan adelante este compromiso.

Saludo a todos los peregrinos que llegan desde Italia y de muchas otras partes del mundo, especialmente a los peregrinos de Valencia y de Polonia, envío una particular bendición a cuantos participan en la gran peregrinación al Santuario mariano de Piekary Śląskie en Polonia. Saludo a los fieles de Pescara, Sortino, Paternò, Caltagirone, Massarosa Nord, Malnate, Palagonia y Cerello, y a los de la parroquia de los Sagrados Corazones de Jesús y María en Roma. Saludo con afecto a los niños de la Confirmación de la Arquidiócesis de Génova, a los confirmandos de San Teodoro, en la diócesis de Tempio-Ampurias, a los ciclistas de Paderno Dugnano y a los Bersaglieri de Palermo.

¡Les deseo a todos un feliz domingo!


Referencia

León XIV. (s/f). Regina Caeli, 25 de mayo de 2025 | LEÓN XIV. Página oficial de la Santa Sede. Recuperado el 25 de mayo de 2025, de https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/angelus/2025/documents/20250525-regina-caeli.html

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