El Papa León XIV presenta una catequesis provocadora sobre esperanza, justicia y vocación, desafiando la lógica meritocrática con la gratuidad divina.
En la Audiencia General del 4 de junio de 2025, el Papa León XIV profundizó en la parábola de los jornaleros en la viña (Mateo 20) como parte del ciclo jubilar “Jesucristo, nuestra esperanza”. Su reflexión va más allá de la explicación pastoral: es una lectura teológica de gran profundidad sobre la dignidad humana, la esperanza activa y la gratuidad de Dios, en contraste con una cultura que valora el mérito, la utilidad y la eficiencia. En un tono cercano pero firme, León XIV interpela a creyentes desanimados, a jóvenes paralizados por la espera, y a una Iglesia tentada por la contabilidad espiritual.
Ideas principales
- El mercado como espacio de desvalorización humana
La plaza donde esperan los jornaleros simboliza el mundo contemporáneo, donde las personas no solo ofrecen su trabajo, sino también su dignidad, afecto y sentido. Quien no se siente visto o valorado corre el riesgo de venderse “al mejor postor”. - Dios busca, incluso tarde, y no se cansa
El dueño de la viña —símbolo de Dios— no actúa como un empleador cualquiera. Sale repetidamente durante el día, incluso a la hora undécima, a buscar a quienes nadie contrató. Esto refleja el corazón de Dios: activo, personal y misericordioso. - La justicia divina se basa en la necesidad, no en el mérito
A todos se les da un denario, no porque todos hayan trabajado lo mismo, sino porque todos necesitan lo suficiente para vivir. La generosidad de Dios desarma la lógica humana de la proporcionalidad. - Una parábola que restituye esperanza a los que sienten que su vida ya no tiene sentido
Incluso una hora de trabajo basta para dignificar una vida. La parábola enseña que nunca es demasiado tarde para responder al llamado de Dios. - Una advertencia a los jóvenes: no postergar el sentido de la vida
El Papa lanza un llamado directo a quienes dilatan su vocación, recordando que el momento presente es el único lugar donde se juega la esperanza. Posponer es arriesgarse a perderlo todo.
Citas textuales importantes
- “La metáfora de la plaza del mercado es muy adecuada también para nuestros tiempos, porque […] se compran y se venden el afecto y la dignidad.” (Cfr. León XIV, Audiencia General, 4 de junio de 2025)
- “El Señor […] nos recuerda que nuestra vida vale, y su deseo es ayudarnos a descubrirlo.” (Cfr. León XIV, Audiencia General, 4 de junio de 2025)
- “Siempre existe la posibilidad de encontrar un sentido, porque Dios ama nuestra vida.” (Cfr. León XIV, Audiencia General, 4 de junio de 2025)
- “¿Qué es justo? Para el dueño de la viña, es decir, para Dios, es justo que cada uno tenga lo necesario para vivir.” (Cfr. León XIV, Audiencia General, 4 de junio de 2025)
- “Dios quiere dar a todos su Reino, es decir, la vida plena, eterna y feliz.” (Cfr. León XIV, Audiencia General, 4 de junio de 2025)
Comentario
Esta catequesis de León XIV representa una intervención teológica directa en uno de los problemas más agudos del mundo actual: el sentido de la vida cuando no hay éxito, rendimiento ni reconocimiento. La parábola elegida por el Papa sirve de espejo para miles de creyentes que sienten que su historia ha llegado tarde, o que no han tenido las oportunidades que otros sí.
Pero León XIV no se queda en una lectura consoladora. En su interpretación se percibe una fuerte crítica al sistema meritocrático que domina tanto el mundo secular como, a veces, la propia Iglesia. La justicia de Dios no se mide en horas trabajadas, ni en logros obtenidos, sino en la mirada personal que reconoce la necesidad del otro y lo eleva con dignidad.
Esta catequesis tiene también un valor eclesial: nos recuerda que la Iglesia no está hecha para clasificar méritos, sino para salir al encuentro de quienes han perdido el rumbo, incluso si es tarde. La imagen del Amo que vuelve a salir cuando ya no “debería” hacerlo desarma toda pretensión de eficiencia y abre paso a la esperanza activa, esa que no se limita a esperar, sino que sale a buscar.
Finalmente, el llamado a los jóvenes condensa el tono pastoral de este pontificado: compasivo pero exigente. El Papa no promete éxito, sino sentido. Y eso —en tiempos de ansiedad y vacío— es más revolucionario que cualquier otra promesa.
LEÓN XIV
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 4 de junio de 2025
___________________________________
Ciclo de catequesis – Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. II. La vida de Jesús. Las parábolas 8. Los obreros en la viña «Y les dijo: «Vayan ustedes también a mi viña» (Lc 10).
Queridos hermanos y hermanas,
deseo detenerme una vez más en una parábola de Jesús. También en este caso, se trata de un relato que alimenta nuestra esperanza. A veces, en efecto, tenemos la impresión de que no encontramos sentido a nuestra vida: nos sentimos inútiles, inadecuados, como los obreros que esperan en la plaza del mercado a que alguien los contrate para trabajar. Pero a veces el tiempo pasa, la vida transcurre y no nos sentimos reconocidos ni apreciados. Quizás no hemos llegado a tiempo, otros se han presentado antes que nosotros, o las preocupaciones nos han retenido en otro lugar.
La metáfora de la plaza del mercado es muy adecuada también para nuestros tiempos, porque el mercado es el lugar de los negocios, donde, lamentablemente, también se compran y se venden el afecto y la dignidad, tratando de ganar algo. Y cuando no nos sentimos apreciados, reconocidos, corremos el riesgo de vendernos al mejor postor. El Señor, en cambio, nos recuerda que nuestra vida vale, y su deseo es ayudarnos a descubrirlo.
En la parábola que comentamos hoy, unos jornaleros esperan a que alguien los contrate para ese día. Estamos en el capítulo 20 del Evangelio de Mateo, y también aquí encontramos un personaje que se comporta de manera insólita, que asombra e interpela. Es el dueño de una viña, que sale personalmente a buscar a sus obreros. Evidentemente quiere establecer con ellos una relación personal.
Como decía, se trata de una parábola que da esperanza, porque nos dice que este amo sale varias veces a buscar a quienes esperan dar sentido a sus vidas. El amo sale al amanecer, y, luego, cada tres horas, vuelve a buscar obreros para enviarlos a su viña. Siguiendo este ritmo, después de salir a las tres de la tarde, ya no habría razón para salir de nuevo, porque la jornada laboral terminaba a las seis.
Mas este amo incansable, que quiere a toda costa dar valor a la vida de cada uno de nosotros, sale también a las cinco. Los jornaleros que se habían quedado en la plaza del mercado probablemente habían perdido toda esperanza. Ese día había sido en vano. Pero alguien siguió creyendo en ellos. ¿Qué sentido tiene contratar trabajadores solo para la última hora de la jornada laboral? ¿Qué sentido tiene ir a trabajar solo por una hora? Sin embargo, incluso cuando nos parece que podemos hacer poco en la vida, siempre vale la pena. Siempre existe la posibilidad de encontrar un sentido, porque Dios ama nuestra vida.
Y aquí es donde se ve la originalidad de este amo, al final del día, a la hora de pagar. Con los primeros trabajadores, los que van a la viña al amanecer, el amo había acordado una paga de un denario, que era el coste habitual de una jornada de trabajo. A los demás les dice que les dará lo que sea justo. Y aquí es donde la parábola vuelve a provocarnos: ¿qué es justo? Para el dueño de la viña, es decir, para Dios, es justo que cada uno tenga lo necesario para vivir. Él ha llamado personalmente a los trabajadores, conoce su dignidad y, en función de ella, quiere pagarles. Y da a todos un denario.
El relato dice que los trabajadores de la primera hora se sienten decepcionados: no logran ver la belleza del gesto del amo, que no ha sido injusto, sino simplemente generoso; que no ha mirado solo el mérito, sino también la necesidad. Dios quiere dar a todos su Reino, es decir, la vida plena, eterna y feliz. Y así hace Jesús con nosotros: no establece un ranking, sino se dona enteramente a quien le abre su corazón.
A la luz de esta parábola, el cristiano de hoy podría caer en la tentación de pensar: «¿Por qué empezar a trabajar enseguida? Si la remuneración es la misma, ¿por qué trabajar más?». A estas dudas san Agustín respondía así: «¿Por qué tardas en seguir a quien te llama, cuando estás seguro de la recompensa, pero incierto del día? Cuida de no privarte, por tu dilación, de lo que Él te dará según su promesa». [1]
Quisiera decir, especialmente a los jóvenes, que no esperen, sino que respondan con entusiasmo al Señor que nos llama a trabajar en su viña. ¡No lo pospongas, arremángate, porque el Señor es generoso y no te decepcionará! Trabajando en su viña, encontrarás una respuesta a esa pregunta profunda que llevas dentro: ¿qué sentido tiene mi vida?
Queridos hermanos y hermanas, ¡no nos desanimemos! Incluso en los momentos oscuros de la vida, cuando el tiempo pasa sin darnos las respuestas que buscamos, pidamos al Señor que salga de nuevo y nos alcance allí donde lo estamos esperando. ¡El Señor es generoso y vendrá pronto!
_______________________
[1] Discorso 87, 6, 8.
_______________________
Saludos
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España, México, República Dominicana, Guatemala, Perú y Colombia. Los animo a todos a pedir con insistencia al Señor que salga a su encuentro, en especial roguemos por los jóvenes y por los que se encuentran en un momento oscuro de su vida, desanimados y sin ver claro el futuro. Que el Amo de la viña les haga sentir su voz y les dé la fuerza de responderle con entusiasmo, les puedo decir por experiencia que Dios les sorprenderá. Muchas gracias.
___________________________________
Resumen leído por el Santo Padre en español
Queridos hermanos y hermanas:
En esta catequesis reflexionamos sobre el sentido de la parábola del Amo de la viña en referencia a la virtud de la esperanza. El texto nos habla de personas que no encuentran sentido a su vida, que se sienten fracasadas o no tenidos en cuenta y que, en esta situación, pueden estar expuestos a vender en la plaza su afecto o su dignidad.
Ante ellos aparece el Amo de la viña, que sale desde muy temprano a buscar a los obreros personalmente, mirando su necesidad más que su posible rendimiento. Incluso a la última hora, a pesar de nuestra fragilidad, este Amo está dispuesto a ofrecernos como paga una vida plena, que es prenda de su Reino. La parábola nos pide responder con entusiasmo, evitando procrastinar peligrosamente nuestra adhesión a Dios y a su llamada, conscientes de que trabajando junto a Él encontraremos sentido a nuestra vida y no quedaremos defraudados.
Referencia
León XIV. (2025, junio 4). Audiencia general del 4 de junio de 2025 Ciclo de catequesis—Jubileo 2025. Jesucristo, nuestra esperanza. II. La vida de Jesús. Las parábolas 8. Los obreros en la viña «Y les dijo: «Vayan ustedes también a mi viña» (Lc 10). | LEÓN XIV. Sitio Oficial de la Santa Sede. https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/audiences/2025/documents/20250604-udienza-generale.html


Deja un comentario